De mis gadgets musicales…

Seven Readers!!

Y finalmente sucedió: Tengo un Ipod (). Si, no podía de ser de otra forma. En algún momento iba a tener que comprar un reproductor de música digital, y cuando tuve la oportunidad de hacerlo, era evidente que sería un Apple. Ya saben: una vez que se tiene algo Mac, uno se queda con Mac. Pero ese no es el punto de este post. El punto es que poco a poco le he tomado cierto cariño a mi nuevo gadget.
Cuando le tuve en mis manos, pensé en todos los dispositivos personales que he tenido a lo largo de mi vida para escuchar música. Veamos:
A los 8 años me empeñé en tener un Walkman. Me lo regalaron cuando cumplí 9. Fui Feliz. De hecho tengo fotos paseando en la ciudad con el aparato colgado al hombro oyendo seguramente a The Beatles o a Queen. Recuerdo que andaba siempre con Cassettes en los bolsillos, cuidándolos como a los más grandes tesoros que hasta ese momento había tenido. Fue en esos días cuando empecé con el vicio de dormir acompañado de música (no puedo conciliar el sueño si no pongo alguna canción y apago las luces). Me ponía los audífonos y me quedaba dormido hasta que mi abuela – quien vivió en mi casa muchos años – llegaba y me los quitaba. No fallaba y honestamente no recuerdo por que lo hacía. Creo que en el fondo pensaba que el aparatejo me dejaría sordo o que cobraría vida en la noche y, junto a los pitufos de mi hermana, nos convertiría a todos en papilla. A los que convirtió en picadillo fue a varios cassettes cuyas cintas se tragó varios años después cuando decidió morir.
Luego me compré varios aparatos similares.
Pero el siguiente que tuvo realmente un significado importante fue uno que compré una tarde en los puestos ambulantes que se encontraban a los alrededores del metro C.U. Recién había desempacado de la ciudad de Mérida e iniciaba esos largos trayectos en la ruta 95 que me llevaba a la UAM-X. A los dos o tres días decidí que no me pasaría cuatro años escuchando los conciertos de cumbias que los choferes le recetaban (o recetan) a los sufridos pasajeros. Por ende, me perdí entre los puestos en la búsqueda de un walkman. Lo encontré: uno color negro marca SONY (o por lo menos eso pensé que era…ya saben, era yo un inocente veinteañero proviciano) que me costó una ganga. A partir de entonces, uno no encontraba nunca libros en mis mochilas: estás estaban llenas de Cassettes. Pero lo mejor de aquel aparato (además de durarme casi la carrera entera) fue que tenía un radio excelente. Y fue entonces que descubrí al cuadrante radiofónico en toda su amplitud y posibilidad. Fue durante aquellos trayectos llenos de Radioactivo, Radio Eduación o Rock 101; cuando me enamoré del medio, cuando comprendí que lo que quería hacer por el resto de mi vida, era trabajar en la radio. Por ende, mi vocación la descubrí gracias a la Universidad, a los choferes de los peseros y a mi “SONY” adquirido en un puesto del metro.
Y ahora tengo a mi Ipod:

Y he redescubierto algo gracias a él: el placer de caminar mientras se escucha música. Desde que le tengo, he salido todas las noches al parque que está en la esquina de mi casa a ejercitar las piernas. Y él pequeño Pod va conmigo. Hace un rato por ejemplo, el fresco viento de la noche me pegó de lleno en la cara mientras Dream Theater sonaba en mis oídos. Y fue fantástico. Un mecanismo se activa en mi cabeza y mientras ando con las notas musicales retumbando en los tímpanos, el mundo entero se desvanece y somos solo la banda en turno, el camino y yo. Supongo que debo verme muy gracioso ya que voy cantando y caminando. Es probable que los comensales del parque ya comiencen a tiladarme como el calvito que canta solo…I don’t care.
La música tiene dos posibilidades: es explosiva e implosiva. Y ahora simplemente ya puedo completar al círculo: por las mañanas el estéreo del gran Gimli hace explosión, y resucita al perezoso que se ha atrevido a sentarse al volante, “bienvenido al mundo” parece decirme. Y por la noche, Pod me lleva a reflexionar sobre el día, me encierra para analizar a esa esquizofrenia tan particular que se forma con lo cotidiano; y hago una crónica musical de las horas que están por terminar.
Seguiré comprando CD’s hasta que estos se extingan, pero la tecnología me ha seducido y ahora soy parte de la revolución musical digital. Algún día pasaría, y creo que después de todo el asunto no es tan malo.
Así las cosas hoy jueves….
Salud pues……
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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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6 Responses to De mis gadgets musicales…

  1. Kix says:

    Mi querido Dave, te comprendo a la perfección!!! La música es simplemente algo indispensable. Casi muero cuando mi hermana me dijo que ella no me comprendía, que si se va a una isla solitaria, la música no sería algo que se llevaría. Y yo ¿quéee?Y sí, en las mañanas que salgo a correr, me la paso escuchando mi walkman y el ejercicio se convierte en una delicia!

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  2. Antonio says:

    Sí, yo disfruto mucho salir a hacer cosas con el música en el teléfono y los audífonos. Cuando suena sólo contesto y sigo caminando.Vivimos una buena época, por muchas razones.Un Abrazo

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  3. Anónimo says:

    (cantadito): Caìste, caìste! y lo ùnico que puedo agregar es: ja!Vas a ver que maravilla es traer toooooooooooooooooooooooodos tus cds en UN solo aparato, ya ves que yo estoy perdidamente enamorada de mi ipod, es màs, quiero tener a sus hijos!Clau

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  4. Anónimo says:

    Opino lo mismo que Clau, taaanto me criticste a mis ipod’s y ami que…claro!! tenias que caeeerr!!!ya se me hacia raro que (y conociéndote como te conozco) que no tuvieras uno o varios, solo te pudo decir BIENVENIDO!!!Besos Gina

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  5. Ernesto says:

    el problema con el IPod es que, con objetivos netamente mercantiles, usan su propio formato de música, que es propietario (no libre) y exclusivo. cuando quieres copiar música mp3 tiene que pasar por un proceso de conversión lo cual ocupa su propio (pesado) programa ITunes, lo cual es engorroso, ilógico, lento y molesto, porque obviamente sería mucho mejor copiar directamente los archivos como lo haces a una memoria USB cualquiera o entre folders, y asunto arreglado. hay otras opciones mucho más baratas y más convenientes.

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  6. Anónimo says:

    Ernesto, creo que la lenta es tu máquina es muy rápido el copiar musica y las canciones las convierte en MP3 no es una conversión, la cual por cierto es libre, más barato, no lo dudo, pero con esta diseño y la maravilla de comprar y usar la tienda, bajar juegos (gratis si asi lo deseas) y comprar canciones….bueno.. a mi me parece muy bueno…y nada engorroso o dificil en fin en gustos se rompe en géneros

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