De Sector 9 y la número 23..

Seven Readers!!

(Spoiler: largo post a continuación).
Sector 9….
Una de las características más importantes que tiene el cine de ciencia ficción, es que es capaz – cuando está bien hecho – de desnudar a la humanidad. Tiene la capacidad de hacer una radiografía realmente interesante de nuestras propias debilidades y carencias, pero también de nuestras virtudes y capacidades. Y eso lo logra cuando – casi de manera antropológica – el cine de ciencia ficción nos enfrenta con lo que a mi ha dado por llamar “la otredad imaginada”. Es decir con una forma de vida diferente, que evidentemente posee otra cultura, otro tecnología y otra manera de entender y enfrentarse con el universo. Buenos ejemplos de esto son filmes de los ochenta como Alien Nation o Enemy Mine, en los que se concebía esta posibilidad del contacto y las reacciones que como colectividad, en el caso de la primera película, y como individuos, en la segunda.
Evidentemente nuestra sociedad ha evolucionado y por lo tanto esta reflexión en torno al encuentro con una cultura de otro planeta tiene que abordarse desde otra perspectiva, quizá una un tanto más alejada del glamour hollywoodense e inserta en otra realidad. Y es ahí en donde Sector 9 (District 9) tiene su primer acierto: llevar el filme a un contexto culturalmente complejo y con antecedentes de violencia inter cultural (y racial por supuesto) como lo es Sudáfrica le brinda al encuentro entre el humano y la otredad imaginada de una sensación mucho más intensa y cercana a la realidad.
El director Neill Blomkamp tiene otro acierto: estructura su película como un falso documental. Nuevamente ello contribuye a darle más realismo a su filme. No explica las razones por las que una enorme nave interplanetaria se ha detenido sobre la ciudad de Johanesburgo, simplemente un día aparece ahí. Al buscar en su interior, los humanos se encuentran con una raza alienígena abandonada, enferma y mal nutrida. En un principio la raza humana siente cierta misericordia por el recién descubierto, al que de inicio consideran como alguien inferior (como en casi todo encuentro) le ayudan, le alimentan por elementales razones humanitarias. Pero conforme pasa el tiempo, comienza un proceso de discriminación. Antes de intentar entender a la otra cultura, se le reprime y se le discrimina y se coartan practicamente todas sus libertades. Los “langostinos” son inferiores a nosotros por que simplemente no se hace el menor esfuerzo por entenderlos, a nadie parece importarle como llegaron hasta la tierra, y cual es su propósito. Aunque una gran corporación se interesa en mantenerlos ahí por una razón: sus poderosas armas biotecnológicas. Y es entonces cuando aparece otro punto importante en todo encuentro entre dos culturas: te conquisto, te exploto por tus recursos.
Blomkamp nos lleva por el gueto alienígena conocido como el distrito 9, de la mano de Winkus Van De Merwe (un soberbio Sharlto Copley) un burócrata de MNU (la agencia de asuntos aliens) que desprecia completamente a los langostinos y es completamente insensible a sus problemas y a su sufrimiento. Para él, el deshacerse de ellos es sinónimo de una promoción y con toda facilidad destroza sus posibilidades de vida. Pero irónicamente será Winkus quien, por un accidente, comenzará a comprender a los langostinos y a crear cierta empatía con ellos. Y es cuando el contacto con la otredad imaginada adquiere otra dimensión porque comienza un proceso de integración y aparece la posibilidad de que finalmente no sean tan diferentes a nosotros.
Blomkamp parte de una sorprendente e inteligente premisa para llevarnos por este alucinante viaje. Toma, como ya mencioné, técnicas de documental (cámara al hombro, cámara subjetiva, entrevistas, etc.) para ir desarrollando la historia de un encuentro que desencadenará en una lucha por la supervivencia. Es un filme con una fuerte carga de violencia, pero esta tiene se justifica ante lo extremo de la situación (learn something Tarantino). Es una película que también toma elementos del Thriller y del cine gore. Lo adusto del contexto se recrudece conforme la película avanza y me atrevo a decir que al final se termina convirtiendo en un personaje más de Sector 9. Porque sería imposible entender a la película fuera de la pobreza y la marginación sudafricana, asuntos que no han sido erradicados a pesar del desarrollo tecnológico. Por el contrario, el filme plantea que la lucha por poseer mayor tecnología está enfocada a ganar poder a través del desarrollo de instrumentos para aniquilarlos en lugar de usar esta para el desarrollo del ser humano y – en este caso- de la otredad imaginada con la que se ha encontrado.
Sector 9 es un filme duro, casi grotesco por momentos y con una planteamiento original y novedoso, con una intensa crítica al militarismo y a las luchas por el poder que de él se derivan. Es el debut de un director con un discurso inteligente y con un gran talento para adentrar al espectador en su trama utilizando los recursos a su alcance. Pero sobre todo me parece que estamos ante una película que representa a lo mejor de la ciencia ficción, que ahonda en sus posibilidades reflexivas y que se convierte al final en una obra que nos pone a pensar sobre nuestra propia naturaleza como seres humanos.
Un auténtico logro.
Número 23…
Me siento Seguro de Mocedades…
Hay canciones, músicos o grupos con los que puedo recordar exactamente cuando les escuché por primera vez. No me sucede lo mismo con Mocedades. Sus canciones me han acompañado desde que tengo uso de razón. No sé quien como es que comencé a escucharlos, pero su música estuvo muy presente durante toda mi infancia. En la adolescencia les abandoné un poco pues escuchar este tipo de música no era precisamente muy “cool” en la secundaria o prepa, pero me reencontré con ellos en la Universidad y desde entonces han permanecido en el soundtrack personal de manera practicamente inamovible.

Hay un asunto curioso: mucha gente identifica a Mocedades por la voz de la cantante Amaya Uranga. No sucede lo mismo con myself. A mí me parece que el sello distintivo del grupo fueron sus muy cuidadas armonías vocales (otro dato curioso: puedo cantar sus canciones en diferentes voces: primera, segunda, etc.) que sin duda eran realmente logradas y muy melódicas.
La canción que ocupa el lugar 23 en el Top 25 personal en Español, fue grabada en el año de 1980 para un disco que en México llevó el título de Amor. Tiene el sello distintivo del grupo: una cuidada mezcla de voces en un concepto que tiraba a un pop elegante para su época. Es un tema que me enganchó desde que la escuché por primera vez en ese año. Y ahora que lo pienso creo que desde la inocencia del niño que oye música, me atraía – además de las voces – esa descripción que la letra hace de la seguridad que viene con el amor. Quizá, y aquí especulo, desde entonces añoraba con cierta esperanza poder sentir esa sensación descrita en la canción y ahora, muchos años después, tal vez me pregunte si alguna vez la he sentido realmente.
En fin…aquí la tienen la número 23 en el Top 25 en Español: de Mocedades, Me Siento Seguro:

La mejor línea:

Me he pasado mi vida descubriéndola,
cada paso que daba en soledad me acercaba a esta
casa ya sin máscara, deseando quererte más y más..
ZAZ Largo post…
Así las cosas hoy viernes, feliz fin de semana…
Salud pues……

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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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