De Avatar y la número 7…

Seven Readers!!…
Mientras transcurría la función en la que ví Avatar, mi mente se iba llenando de nombres de directores que imaginaba para haber contado esa historia. Por mi cabeza pasaron los apellidos de Spielberg, Jackson, Scott y, por un momento, hasta Del Toro. Por lo menos estos cuatro, tienen algo en común: estilos definidos y un gran sentido de la narración. Y es que el gran problema de Avatar tiene nombre y apellido: James Cameron.
En realidad la premisa del filme es interesante: un grupo de humanos que pretende colonizar un planeta tecnológicamente virgen para saquear sus riquezas minerales, aún que para ello tengan que destruir a los habitantes de planeta. Sin embargo, un reducido grupo de científicos pretende entender a la cultura de los llamados Na’vi, con el propósito de negociar con ellos y no tener que llegar a la sinrazón de la guerra para dar paso a la convivencia entre dos especies diferentes. Para ello utilizarán a unos humanoides creados con la mezcla de ADN Na’vi y humano, los cuales funcionan como Avatars para personas que se conectan a ellos a través de ondas cerebrales.
Pero una vez sentada esa premisa, Cameron prefiere sumirse en un espectáculo visual dejando en un segundo plano a la historia de su película; es decir saca a flote su capacidad para imaginar a un mundo cuya naturaleza es impresionante, pero al mismo tiempo surgen todas su carencias como narrador, pues al ceder demasiada importancia al contexto de su película, su historia se convierte en algo completamente flojo. Para colmo hay momentos que parecen sacados de otras cintas, esta el caso de “esa energía que penetra, genera vida y mantiene unida a todas las cosas” (¿a alguien se le perdió un sable láser?) e incluso el primer encuentro entre la tribu Na’vi y el Avatar de Jake Sully, personaje protagonista de la cinta, tiene un cierto aire a Pocahontas. Y entonces viajamos a Pandora, si, pero Cameron ignora por completo la importancia que tiene el encuentro entre dos culturas diametralmente opuestas – una espiritual y otra eminentemente tecnológica – al grado que al final no te importa ninguna de ellas, y termina por darte igual si una destruye a la otra.
Y esa preferencia por lo visual (remarcada aún más en la inoperante versión en 3D) genera a personajes completamente planos y con los que uno no termina por identificarse. Yo me preguntaba ¿cómo era posible que una especie con las características planteadas inicialmente para los Na’vi, pueda aceptar a un humano come hamburguesas y formado bajo la ideología de los marines norteamericanos? Ahí hay un enorme problema de credibilidad y sobre todo una falta total de capacidad para delinear personajes. Jake Sully (interpretado por Sam Worthington) no es un tipo con la capacidad intelectual para tratar de comprender al otro, por ende resulta en algo totalmente increíble el que a la postre se convierta en el salvador de los Na’vi. Por lo tanto, también es completamente improbable que una Na’vi de la inteligencia de Neytri (Zoe Saldana) termine por enamorarse de un bárbaro pelafustán como Sully. Y el “malo” de la película, el Coronel Miles Quartich (Stephen Lang), es un personaje extremadamente plano y sin motivaciones, por lo que nunca llega ni siquiera a convertirse en una caricatura de la maldad que al menos provoque alguna reacción en el espectador.
En el Trailer de la película, se anuncia a Avatar como el nuevo filme del director de Titanic. Creo que en el fondo esto es una advertencia. James Cameron no es un narrador de historias, es un tipo que confunde lo grandioso con lo grandote; alguien que quizá debió dedicarse simplemente a la producción y/o a la dirección de arte, pero que como realizador carece completamente de las habilidades necesarias ya no para ser un autor, pero si para al menos poder ser un artesano en el arte de contar historias a través del lente de una cámara.
Número 7…

No estás sola de Miguel Ríos…
Cuando pienso en alguna canción que me haya inspirado en el terreno profesional, tengo que pensar en esta maravilla: No estás sola de Miguel Ríos.

No estás sola es una canción inspirada en la radio. Ese maravilloso y desaprovechado medio de comunicación masiva. Es un tema que realza al medio como compañía, como interlocutor, como el lugar idóneo para soñar por las noches. No estás sola es una canción que trata sobre la catarsis que pueden provocar las imágenes acústicas producidas por la radio en el medio de una noche solitaria.
Ríos canta con emoción, con la sapiencia de alguien que habla con la experiencia propia de quien fue protagonista de la generación que creció soñando con los ídolos de la radio de los 50 y los 60. Esos artistas que generaron y fueron el génesis de esa maravilla conocida como Rock & Roll.
Así que aquí la tienen, la número 7 del Top 25 personal: de Miguel Ríos, No Estás Sola
La Mejor línea…

“No está sola,

te queremos confortar,
sal al aire, cuéntanos de lo que va…
la noche es así, niña, no olvides sonreír,

que mañana empiezas a vivir”…
Extraño mucho el estar en una cabina de radio…
Así las cosas hoy sábado…
Salud pues……
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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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2 Responses to De Avatar y la número 7…

  1. Completamente de acuerdo con tu apreciación de Avatar, yo hubo un momento que hasta la sufrí.
    Saludos

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  2. Kix says:

    He visto muchos comentarios a favor de la movie, pero entonces después de leerte, me pongo a pensar que a lo mejor es por esto mismo que mencionas de confundir lo grandioso con lo grandote.

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