De porque soy el Bicentenario..

Seven Readers!!…
No hay plazo que no se cumpla y el día finalmente ha llegado. Durante muchos años en este país hemos estado hablando de la famosa llegada del Bicentenario del inicio de la guerra que terminaría – 11 años después – con el nacimiento de una nación conocida como México. Después de darle muchas vueltas al asunto, de leer y escuchar sobre si tenemos o no razones para celebrar a nuestro país, de padecer el bombardeo publicitario en el que hasta los frijoles que consumimos son “Bicentenarios”, he llegado a una Conclusión: Estoy de acuerdo, Yo soy el Bicentenario.
Yo soy el Bicentenario, porque por una casualidad nací y crecí en un rincón de este gran país llamado México. Fue un asunto casual – como todo lo que sucede en este Universo – que sin embargo me ha marcado para siempre. No importa en donde esté, en donde viva o en donde muera, siempre seré mexicano.
Yo soy el Bicentenario, porque tuve el enorme lujo de tener una infancia feliz, un hogar al que nunca le faltó nada y una educación en la que aprendí leer; y gracias a la habilidad adquirida de la lectura he podido ir desarrollando mi intelecto al grado de que hoy más o menos puedo entender al contexto que me rodea y ejercer un sentido crítico sobre el mismo.
Yo soy el Bicentanario, porque soy producto de la Educación Pública de Nivel Superior. Porque estudié una licenciatura y una Maestría en dos instituciones que son sostenidas con los impuestos de mis compatriotas, por lo consiguiente me hice consciente de que tengo la enorme responsabilidad de regresarle algo a esa sociedad que hizo posible que tuviese la fortuna de pasar por las aulas universitarias.
Yo soy el Bicentenario, porque a pesar de tener estudios universitarios y un trabajo más o menos estable, paso muchísimos apuros para llegar a fin de mes, para comprar comida, para pagar la renta, para pagar la luz o el agua. Soy el Bicentenario porque a mis casi 40 años de edad comparto la sensación de miles de mexicanos de mi generación: la de una total incertidumbre por lo que nos depara el futuro.
Yo soy el Bicentenario, porque en este país he descubierto tres cosas que son fundamentales en mi vida: los libros, la música y el cine. Soy el Bicentenario porque he leído a grandes mexicanos como Juan Rulfo, Carlos Monsiváis o Germán Dehesa; porque me ha emocionado al máximo la música de Moncayo, de Enrique Quezadas, de Café Tacvba o la de Eugenio Toussaint; porque he visto retratado a mi país a través de la lente de Emilio “El Indio” Fernández, Gabriel Figueroa, Luis Estrada o Carlos Carrera y me he emocionado hasta las lágrimas con todos ellos.
Yo soy el Bicentenario, porque como México vivo endeudado y es muy posible que no termine de pagar jamás mi propia deuda externa.
Yo soy el Bicentenario, porque jamás he votado por un candidato que termine ganando un puesto de elección popular; porque estoy harto de que nuestra democracia sea como todo en México: una democracia del “ya merito”, inconclusa, insuficiente. Porque desde 2006 he anulado constantemente mi voto en todos los procesos electorales pues – como muchos mexicanos – estoy harto de una clase política que continúa viviendo una realidad alterna a la que vivimos la mayoría de los habitantes de la República. Porque estoy hasta la madre de los mexicanos y mexicanas que miran a la política como una manera de mejorar económica y socialmente, en lugar de verla como un instrumento para servir a la patria y a su gente.
Yo soy el Bicentenario, porque crecí con la mente enajenada por una cadena de Televisión que durante muchos años fue la única opción que tuvimos muchos mexicanos y que nos vendió la idea de que este era un país de “Siempre en Domingo” que podía disfrazarse con la falsa aura de un “México, Magia y Encuentro“. Porque en los 90 caí en el engaño de pensar que con la creación de una nueva cadena de televisión privada íbamos finalmente a tener mejores contenidos y una mejor televisión. Soy el Bicentenario porque en éste como en otros negocios hechos entre el gobierno y los que poseen mucho, los que hemos salido perdiendo somos los que poseemos poco. Soy el Bicentenario porque ya no le creo ni a Televisa, ni a Tv Azteca.
Yo soy el Bicentenario, porque he tenido la oportunidad de viajar por mi país, de vivir en dos ciudades, de conocer a gente maravillosa, cálida y luchadora que vive en todos los rincones de la patria. Soy el Bicentenario del Cañón del Sumidero, de Cabo Pulmo, de Cozumel, de las Barrancas del Cobre, del Ajusco, de Ría Lagartos, de Xel Há, de Puerto Escondido. Soy el Bicentenario de la hospitalidad y de la calidez de los mexicanos.
Yo soy el Bicentenario, porque todos los días miro con horror a las consecuencias de la violencia que sacude, lastima y hiere al país. Porque aún cuando las autoridades yucatecas insistan en que vivimos en el “estado más seguro de México”, aquí también se respira la sensación de incertidumbre que provoca el estar sentados en una bomba de tiempo que está a la espera de estallar y arrastrar a esta región en la hasta ahora imparable marejada de violencia que lástima y sacude a México.
Yo soy el Bicentenario, porque cada que leo a Denise Dresser, Sergio Aguayo, Julio Hernández López, Carmen Aristegui, José Ramón Fernández, Xavier Velasco, Martín Bonfil, Roberto Blancarte, Lorenzo Meyer o Miguel Ángel Granados Chapa; tengo la enorme posibilidad de aprender algo sobre este México al mismo tiempo que reivindico al periodismo como una actividad necesaria para entender que país somos, que país queremos y que país podemos ser.
Yo soy el Bicentenario, porque aún me duele el 2 de octubre del 68, el 10 de junio de 1971, los desaparecidos durante el sexenio de Echeverrría, los mineros de Pasta de Conchos, Acteal, San Mateo Atenco, Copala o la Guardería ABC. Soy el Bicentenario porque la justicia en este país está lejos de ser igual para todos.

Yo soy el Bicentenario, porque todos los días me topo con mexicanos preocupados por su país, que luchan incesantemente por mejorarlo, por hacerlo un lugar mucho más justo, más feliz, más equitativo. Soy el Bicentenario de esos mexicanos que todos los días – a pesar de su gobierno – salen a la calle con el ánimo de cambiar un poco las cosas, de trabajar para construir a un país diferente. Soy el Bicentenario de mis conciudadanos que todos los días regresan a casa con la idea fija en la mente de que otro México es posible.
Yo soy el Bicentenario, porque soy contradictorio y paradójico como lo es mi país. Lo amo, lo odio; me desespera y me llena de esperanza; me decepciona y me llena de orgullo; me parte el corazón y luego me puede hinchar al máximo el pecho hablar de él. Si, yo soy el Bicentenario porque México se refleja en mí y yo en él. Porque somos una simbiosis y porque estoy plenamente convencido que ambos podemos cambiar y seguir creciendo a pesar de nosotros mismos.
Yo soy el Bicentenario, porque aún conservo la esperanza de que en menos de 100 años los ideales de libertad y de justicia que motivaron a los mexicanos de la Independencia y de la Revolución, puedan cumplirse antes de que este país llegue a los 300 años de existencia. Soy de la generación fallida del Bicentenario, la que ha vivido siempre en un país en eterna crisis, la generación que estaba llamada a cambiar las cosas y que iba a dar el paso al primer mundo y fracasó rotundamente en el intento. Pero también la que puede sentar los cimientos para que la siguiente generación pueda tener éxito al encontrarse con un México que finalmente camina hacía la justicia, hacía la equidad, hacía la prosperidad, hacía una más justa distribución de la riqueza.
Yo soy el Bicentenario, porque seguramente moriré aquí y mis cenizas algún día formarán parte de la tierra mexicana. Y porque cuando eso suceda espero poder irme con la frente en alto, con la firme convicción de que hice mi parte y que he dejado tras de mí la estela de un mexicano – uno más – que desde su trinchera hizo lo que pudo para que este país cambiara y se convirtiera en un lugar en el que la dignidad y la felicidad sean nuestras verdaderas banderas.
..Y pasamos frente al puesto militar
Bajo un cielo de inquietante resplandor
No dejabas de decir
Que el país camina para atrás

Y al contemplar tus ojos viendo hacia mi yo sentí
Que en realidad tus ojos son mi país
Inmensidad oscura sobre un abismo de luz
Premonición que busca la plenitud..
Así las cosas hoy miércoles…
Salud pues..…
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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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