Del Final de The Newsroom…

Seven Readers!!!…

Hace algunas semanas la página de internet de un canal local se vanagloriaba por que una de sus notas había sido “viralizada” y vista por un gran número de personas. La nota era bastante trivial: una supuesta clínica abandonada en una colonia de la ciudad en la que se producían “fenómenos sobrenaturales” y la entrevista a un tipo que utilizaba una palabra flatulenta para describir lo que sentía al pasar por el sitio. En resumen, lo que importaba no era el contenido de la información sino el “éxito” de la misma medido a través del número de “shares”, “likes” o “RT”. Lo lamentable es que en estos tiempo, esa parece ser la tendencia que siguen todos los medios: mi triunfo se encuentra en función no de la calidad de mis contenidos, sino del número de notas que se comparten o son vistas por quienes están inmersos en el mundo de las redes sociales. Atrás ha quedado esa idea de que el éxito de un servicio noticioso se encuentra precisamente detrás de esa palabra: servicio, es decir hacer de la información algo que brinde al televidente o lector poder para tomar mejores decisiones.

¿Pero quién reflexiona sobre estas cuestiones en nuestros días?, ¿quién se atreve a cuestionar a los incuestionables medios de comunicación modernos? Una serie: The Newsroom. La tercera y última temporada ha llegado a su conclusión el pasado domingo. Y ha dejado tras de si una estela de reflexiones sobre lo que son los medios de comunicación de nuestros días, sobre el papel que están jugando y sobre si están cumpliendo su papel como defensores de la audiencia o si han renunciando a su función primordial que es la de ofrecer un servicio de carácter público.

Aaron Sorkin ha escrito una programa brillante porque lo que ha presentado es la representación máxima de la utopía periodística: reporteros interesados en una sola cosa: contar la verdad. Recuerdo una frase de Will McCavoy (un enorme Jeff Daniels) que decía más o menos lo siguiente refiriéndose a los trabajadores de un informativo noticioso:

“No somos meseros en restaurante sirviéndoles historias hechas como a ustedes les gustan, ni tampoco computadoras presentándoles puros datos, por que las noticias solo son comprensibles en un contexto humano”.

Sorkin se encargó de recordarnos a lo largo de tres temporadas que la noticias están hechas por y para seres humanos. Pero no hace referencia a lo “humano” en ese contexto sensiblero y melodramático que utilizan muchos medios de nuestros días, sino lo hace partiendo de la idea de que también quienes generan información son afectados por ella de la misma manera que cualquiera que prende la televisión o abre las páginas de un periódico. Por ello fue importante conocer las historias de quienes trabajaban en la ficticia, pero a la vez muy real, ACN y en su show estrella: News Night. Por que detrás de cada reportero, productor o presentador existe un ser humano con un ideario propio. Alguien que también es afectado por decisiones políticas, un votante más que sin embargo debe (o debería) hacer a un lado sus propias ideas en función de algo mucho mayor que ellas: el tener a una población bien informada. Todo en un programa televisivo que además contaba con un humor inteligente, personajes entrañables y mucho drama

.

The Newsroom

El episodio final no solamente tuvo todo lo anterior, sino que en el medio de una alta dosis de emotividad generó un perfecto balance entre emoción y razón. Por que si algo caracteriza a los trabajos de Sorkin es que siempre está en esa constante búsqueda de lograr emocionar sin evitar que quien mira se siente a reflexionar sobre lo que ha visto en pantalla. En términos de arquitectura temporal,  el uso del flashback funcionó para regresarnos al principio de la serie, justo cuando NewsNight era un programa “cómodo”, “amable” y recordarnos las circunstancias que lo llevaron a convertirse en un auténtico servicio noticioso, y a sus  personajes en utópicos caballeros que luchan todos los días contra un sistema que busca que la información responda a intereses particulares y no al interés general.
Ha terminado la que tal vez sea la serie con el mejor contenido temático de la década. Por que no hay en nuestros días tema más trascendente que la información, su manejo y su recepción. The Newsroom nos recordó que “No hay nada más importante en una democracia que un electorado bien informado”, fue la serie que se preguntaba cual era la mejor versión de los argumentos y respondía: “no es la más colorida, ni la más escandalosa, sino la mejor”, y la que reforzaba una tesis básica del periodismo: “cuando no hay información, o peor aún: mala información, pueden producirse decisiones equivocadas”. ¿Cuántas de esas decisiones se han tomado en los últimos años en las supuestas democracias modernas a partir de la desinformación? A ese tipo de preguntas nos llevaba esta inteligente obra maestra de la televisión de los últimos años.

Aquí algunos de sus mejores momentos:

Un auténtico logro…

Así las cosas hoy miércoles…

Salud pues…..

 

 

 

 

 

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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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