Del Final de Game of Thrones (o de esta maldita orfandad televisiva)…

Seven Readers!!…

(Puede contener Spoilers)…

En la madrugada del lunes 15 de junio me preguntaba ¿Cómo poder dormir con tranquilidad luego del final de la quinta temporada de Game of Thrones?.”Caray, es solo un episodio de una serie de televisión”, pero unos minutos después me repetía nuevamente ¿cómo diablos puede llegar a afectarme tanto?, ¿cómo es posible que haya sentido un auténtico y genuino dolor emocional al final del episodio?. Por supuesto, no es la primera vez que eso me pasa: aún recuerdo algunos finales de Lost que eran verdaderamente dolorosos o, viajando un poco más atrás en el tiempo, aquella sensación de que una época se había terminando cuando Sam Malone cerraba para siempre la barra de Cheers. Y es que la ficción duele cuando es capaz de emocionarnos cuando provoca que hagamos  nuestros a personajes y situaciones que son ajenos a nuestra realidad pero cercanos a nuestra cotidianidad, por ende  buscamos identificarnos con las situaciones que se  presentan a través de los diversos formatos del lenguaje audiovisual.

El caso de la Televisión – y más aún esta nueva época dorada por la que atraviesa la ficción televisiva – esa cotidianidad es más cercana pues permitimos que la ficción entre a nuestros lugares más personales e íntimos: la sala, el dormitorio, el cuarto de mirar televisión. Se trata de un intercambio semanal – o diario, gracias a las nuevas plataformas digitales de series a demanda – en el que ficción y realidad intercambian roles y se genera una catarsis muy particular, única, incapaz de ser creada por alguna otra forma de producción audiovisual: la catarsis de lo cotidiano.

Por ello Game of Thrones se ha convertido en una serie dolorosa, porque productores, escritores y actores han logrado sorprendernos, emocionarnos, creando esa catarsis en la que sus historias se convierten en parte de nuestra dominical agenda, rutina, cotidianidad. Por eso, claro, y porque es imposible encontrar hoy en la inteligente parrilla televisiva un producto que conjugue tantos elementos temáticos, como visuales y artísticos con una exquisitez asombrosa pero también con tanta sensibilidad, brutalidad y emoción. Estamos ante una obra maestra que, sin duda alguna, marca un antes y un después en la televisión del planeta. Nunca antes una serie había jugado de tal manera con nuestra emotividad, nunca antes otra serie nos había hecho pedazos el corazón como lo ha hecho la creación de David Benoiff y D.B. Weiss, quienes junto a George R.R. Martin han conformado una tríada de auténticos depredadores de sentimientos.

snow

¿Y como no sentir el corazón destrozado luego de lo visto en el último episodio de la quinta temporada?. Aunque quizá deba decir: ¿cómo diablos podemos vivir desde hace cinco años con los sentimientos hechos trizas con cada final de temporada? Porque justo cuando creemos que personajes como la leal Brianne De Tarth han hecho justicia, justo cuando pensamos que Jamie Lannister va a comenzar su proceso de redención, justo cuando Arya Stark se ha convertido en todo lo que creemos que va a ser, justo cuando…algo pasa, algo termina por sorprendente y cortar de tajo con todas las esperanzas que tenías de que finalmente los justos – o a los que consideras justos – terminen por obtener aunque sea una breve y esperanzadora victoria.
“¡Maldita sea!,” quizá sea todo lo que puedas exclamar cuando la temporada acaba pues te has quedado sin palabras porque nuevamente han cercenado a tus expectativas, porque todas tus especulaciones sobre el destino de los personajes se han hundido en lo más profundo de los océanos que rodean a King’s Landing. Lo paradójico es que aunque Benoiff y Weiss siempre dejan indicios de que la catástrofe se avecina también son lo suficientemente inteligentes para engañarnos a todos y hacernos creer que, ahora sí, los personajes más adorados, respetados y admirados, aquellos que son parte de nuestra catarsis cotidiana, finalmente alcanzarán un mejor destino. No, ese destino parece estar cada vez más lejano y los obstáculos que los guionistas han escrito para bloquearlo parecen ser insoslayables. Pero cuando nos hemos dado cuenta de ello es demasiado tarde y nuestra caída es tan brutal como la de aquellos que del otro lado de la pantalla se han batido violenta y valientemente para caer en la más profunda de las desgracias.

¿Y ahora, qué veré? Te preguntaste quizá en la mañana del lunes siguiente cuando te diste cuenta que habíamos llegado al final de una temporada más de Game of Thrones. ¿Qué diablos puede ser medianamente cercano a lo que hemos presenciado?, ¿qué producto televisivo puede llevarnos a tantos momentos de catarsis como lo ha hecho la serie de HBO? Quisiera darles una respuesta pero no la tengo. Porque esta mañana me ha abrazado una sensación de orfandad, de que he perdido algo y que me quedado sin dirección alguna, aún ese algo sea una representación ficticia y tan brutalmente cercana al mundo en el que hoy vivimos, un mundo de juegos de poder y de todo lo que los seres humanos son capaces de hacer para alcanzarlo, para sentarse en un trono brillante en su exterior pero que se pudre lentamente en su interior por las acciones de esos aspirantes a ocuparlo.

Faltan 10 y meses y medio para volver a Westeros. Y aún con las entrañas hechas trizas no puedo esperar a volver a esa fantástica tierra en la que vive una madre de dragones, un brillante enano, una malvada reina que ha de someter a la más brutal de las venganzas a aquellos que le han proporcionado la humillación más espantosa y atractiva que jamás he visto, para ver el castigo de los traidores del Muro, para tratar de recuperar la esperanza de que algún día sobrevivirán aquellos que lo merecen y no quienes son – como en la vida real – los traidores que anteponen sus intereses personales, sus ansias de poder, al bien común y al logro que significaría alcanzar la justicia.

Así las cosas hoy lunes…

PS…He leído muchas quejas de lectores de los libros sobre el rumbo que está tomando la serie. ¿Hasta cuando entenderemos que un producto audiovisual sustentado en un producto previamente escrito puede – debe – tener vida propia?. Las comparaciones son inevitables, sí, pero esperar que lo que hemos leído sea llevado íntegramente a la pantalla es ingenuo. Lo escrito y lo audiovisual conforman obras completamente diferentes aún una se sustente en la otra.

Salud pues……

 

 

 

Advertisements

About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
This entry was posted in Nostalgias, Obras Maestras, Televisión and tagged , , , . Bookmark the permalink.

One Response to Del Final de Game of Thrones (o de esta maldita orfandad televisiva)…

  1. Abril says:

    Después de sufrir tanto tiempo con los finales de temporada, la única lección que he podido aprender es que “el tiempo indudablemente pasa”, no sé como explicarlo pero es que antes sí tenía demasiada fijación con el tiempo que pasaba cuando acababa una serie, me carcomía, soy un tanto obsesiva cuando me gusta algo, jaja xD pero después me di cuenta de que nada servía que me llenara de spoilers o cosas así, de pronto otra vez ya era temporada de series.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s