De la Resaca del Óscar 2016…

Seven Readers!!!..

(Largo post a continuación)…

Entra las pizzas, la botana, la cerveza, los refrescos de cola o el vino tinto; los cinéfilos del mundo tuvimos nuestro Súper Bowl el pasado domingo. Porque tal y como su contraparte del fútbol americano, la entrega del Óscar siempre promete ser un gran espectáculo en el que los simples mortales vemos desde nuestros sillones caseros a nuestros héroes de la pantalla disputarse la famosa estatuilla dorada. Pero como sucede a veces en el emparrillado, los portadores de los vestidos y smokings más caros del mundo  en ocasiones pueden regalarnos grandes emociones, mientras que en muchas otras pueden aburrirnos al grado de que seguir mirando la entrega requiere una gran dosis de fanatismo.

El Óscar del 2016 fue similar a un partido de grandes altibajos. La gala tuvo momentos que nos hicieron saltar emocionados, pero también tuvo otros – quizá demasiados – que nos hicieron mirar al teléfono porque en redes sociales – particularmente Twitter – el asunto resultaba más divertido. Y es que algo que no parecen comprender los productores del show televisivo es que viven en una época de interacción cibernética en la que es muy complicado mantener durante más de tres horas la atención de un público que tiene muchos distractores a la mano. Mientras escribo estas líneas ignoro cual fue el rating global de la ceremonia, pero bastaba con mirar los “Trending Topic” en la red del pajarito del pasado domingo para darse cuenta que la gran mayoría de los usuarios de redes sociales estábamos viendo y hablando sobre la entrega. Y si su solución para hacerla más ágil y atractiva era poner una cintilla en pantalla con los agradecimientos de los ganadores, esa falta de entendimiento de los responsables del show resultó aún más notoria.

Pero bueno vayamos por partes, aquí algunas de los puntos que me parece valen la pena destacar del Óscar y todo lo que le rodeó en este año.

¿Boicot?…

La polémica armada en torno a la falta de actores afroamericanos entre los principales nominados hubiera quedado en lo que realmente fue – un berrinche del matrimonio Smith y de Spike Lee – de no haber sido el racial un tema recurrente por parte de los escritores del guión de la entrega. Chris Rock lo había hecho muy bien en el monólogo inicial al zanjar el asunto de manera contundente al recordar que en los sesenta tampoco nominaban a los negros porque en ese entonces éstos tenían “cosas más importantes por las que protestar”. “Si nos linchaban, ¿qué más nos daba quién ganaba el Oscar al mejor director de fotografía? “, diría Rock quien reconocía así el avance que ha tenido una sociedad como la norteamericana en materia de igualdad de oportunidades para las minorías, pero que – evidentemente – sigue dejando mucho que desear en muchos campos como lo son la vida productiva de la nación y sobre todo los derechos humanos, por ello es que Rock terminaría pidiendo más oportunidades para los actores negros (olvidando a otras etnias como los latinos y los asiáticos) para tener una industria más equitativa. Y sí la cosa hubiera terminado ahí el asunto se hubiese cerrado por completo. Pero la insistencia en el tema le convirtió en un protagonista y justificaba así la pataleta de Will y Jada que no era otra cosa más que frustración porque el primero no alcanzaba una nominación.

Al final creo que Chris Rock pudo haberlo mucho mejor pero se fue diluyendo con la ceremonia y la fuerza del monólogo inicial se perdió por completo. Uno terminó extrañando a personas como Hugh Jackman o Neil Patrick Harris que son capaces de montar un gran espectáculo como anfitriones o – viajando un poco en el tiempo – a legendarios conductores de la gala como Billy Cristal o Whoopi Goldberg.

 El Óscar en los Tiempos de Trump…

No faltó quien criticara la reacción de muchos mexicanos al alegrarse por los triunfos de Emmanuel Lubezki y Alejandro González Inñárritu en las categorías de mejor cinematografía y mejor dirección, respectivamente, por su trabajo en The Revenant. Creo que enorgullecerse por el triunfo de un compatriota en alguna actividad no le hace daño a nadie. Incluso llegué a leer la reacción de una videoblogera quien decía que no le agradecían a México porque “no le deben nada a México”. Reacción equivocada pues tanto “El Chivo” como “El Negro” comenzaron a aprender de cine en nuestro país (la UNAM incluso publicó la credencial de Lubezki cuando fue estudiante de cine en el CUEC a manera de homenaje al cinematógrafo) y gracias a producciones realizadas en México es que pudieron dar el salto a un industria que – sobre todo – les permite vivir holgadamente de su arte y, lo más importante, tener una gran libertad para realizar sus creaciones.

Ambos han hecho historia y sus leyendas han crecido no solamente en Hollywood sino en el mundo entero. Creo que Lubezki se reafirma como el mejor cinematógrafo del planeta y que Iñárritu aún nos va a sorprender pues creo que aún no llega al cenit de su quehacer cinematográfico.

iñárritu

En tiempos en los que un racista y fascista como Donald Trump ha dejado de ser una mala broma para convertirse en un serio aspirante a la Casa Blanca, el triunfo de los mexicanos en una de las industrias que tradicionalmente ha sido bandera ideológica y política de los Estados Unidos es aún más relevante. En su brillante discurso de aceptación Iñárritu dejó en claro que si algo puede vencer al racismo es el arte. Jesús Ruiz Mantilla lo decía mejor que nadie en El País: “Grande entre los grandes, Iñárritu representa una voz y una mirada que ya ha marcado la historia global, desde una enriquecedora óptica de mestizaje latino”. En vísperas de una elección en la que el racismo en contra de los mexicanos será un tema de campaña, el triunfo de dos compatriotas se convierte una gran bandera política. Y eso tiene que alegrarnos a todos los mexicanos sin importar de que lado del Río Bravo estemos.

Morricone y DiCaprio…

Leía por ahí a otro indignado porque la gente celebraba más el primer Óscar a Leonardo DiCaprio que el primero al genio Ennio Morricone. No hay que ser tan exagerados. DiCaprio es una figura mucho más mediática que la del Gran Maestro italiano y es normal que la gente le identifique más. Lo que ambos comparten es que quizá la estatuilla les debió haber llegado antes: a Morricone por cualquiera de sus colaboraciones con Sergio Leone y Giusseppe Tornatore, y a Leonardo por The Wolf of Wallstreet. No he visto The Hateful Eight, así que no puedo opinar sobre el trabajo que el italiano hizo para esta cinta, pero si puedo decir que DiCaprio tuvo todos los merecimientos para ganar el premio por The Revenant. El uso que el actor hizo de su físico para transmitir dolor fue simplemente impresionante. Se trata de una actuación sin grandes matices emocionales salvo uno: el deseo de venganza como mecanismo de supervivencia. Es, sin embargo, una interpretación explosiva en la que todo ese deseo tiene que manifestarse a través del físico, algo que requiere de un talento enorme y de una comunión especial con el director para llevar a buen puerto a un personaje que esconde bajo una capa de sencillez una complejidad bárbara para hacerlo creíble y, sobre todo, para que su travesía en la propuesta fílmica sea catártica para el espectador.

Disfruté mucho del Óscar a Ennio Morricone. Es uno de los reconocimientos más importantes para un músico en toda la extensión de la palabra. También disfruté mucho del premio a Leonardo DiCaprio. Poco queda de aquel actor que sin mucha fuerza se subió al Titanic cinematográfico de James Cameron. Estamos ahora ante un actor maduro, capaz de llevar sus hombros un proyecto tan complejo en términos actorales como lo es The Revenant. Estoy seguro que también vamos a ver más de DiCaprio en los próximos años. Ojalá y podamos disfrutar de su talento por mucho tiempo más.

Spotlight…

No es la primera vez que La Academia premia a una película como la mejor del año mientras que sus actores y su director no son reconocidos en sus respectivas categorías. Pero a diferencia de otras ocasiones en lo que aquello era un lamentable error (¿se acuerdan de Shakespeare in Love?) parecería que en un año en el que hubo mucha calidad dentro de las películas nominadas, los académicos del cine norteamericano decidieron irse por lo salomónico y dividir la entrega de premios entre los filmes nominados. En este sentido creo que Spotlight merecía más premios – Mark Ruffalo por ejemplo pudo haberse llevado en el premio en la categoría de mejor actor de reparto – pero no hay duda que su triunfo como mejor cinta del año es muy merecido.

Ya he discutido en un post anterior las virtudes temáticas de Spotlight que la convierten en un filme necesario porque en estos tiempos de caudales de información reivindica al periodismo, y a su rigor, como un instrumento de denuncia, como un mecanismo solidario con aquellos que han sido víctimas de abusos. Pero además de eso hay que añadir que el filme, por supuesto, también tiene grandes virtudes cinematográficas. Su guión está perfectamente escrito, investigado y desarrollado – no en balde Tom McCarthy y Josh Singer ganaron el premio como mejor guión original – y tiene una narrativa envolvente sustentada por un montaje que le brinda a la película de un ritmo extraordinario, además de que su reparto funciona perfectamente logrando una película coral, ensamblada a la perfección. Spotlight representa a lo mejor del cine norteamericano, a sus posibilidades intelectuales y al uso que tiene el séptimo arte como un instrumento de denuncia pero también como uno de reconocimiento a quien pone todos los días su oficio al servicio de su comunidad.

Es el final del año cinematográfico. Un año contradictorio para un Hollywood acaparado por el cine de Súper Héroes, pero que es capaz de regalarnos joyas como las que estuvieron nominadas en la entrega de premios más importante en términos comerciales. Sí el Óscar ha servido como plataforma para que las películas generen ingresos en taquilla, ojalá y eso suceda con los filmes que se han llevado los premios. Porque uno de los aspectos que ha resaltado esta entrega es el hecho de que se trata de películas hechas por una comunidad que ha dejado de ser estrictamente estadounidense (cosa que si sucede con las películas de Súper Héroes que dominan la taquilla) y que comienza a ser el reflejo de una sociedad diversa y que históricamente se ha nutrido de otras culturas, de otras maneras de sentir el arte para lograr sus mejores productos.

Venga el nuevo año…

Así las cosas hoy miércoles…

Salud pues……

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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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One Response to De la Resaca del Óscar 2016…

  1. Abril says:

    Totalmente de acuerdo contigo, muy buen resumen de todo lo que sucedió.

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