De Alí vs Rocky Balboa…

Seven Readers!!!…

Hace algunos años inicié un proyecto que nunca he podido terminar. Se trata de una serie de historias que retratan mi amor por el cine, anécdotas que están inspiradas en hechos reales y que son un homenaje a personajes a los que he disfrutado en pantalla. Una de ellas estaba inspirada en Muhammad Alí. El breve cuento se titula Alí vs Rocky Balboa y me atrevo a compartirlo el día hoy como un homenaje a “The Greatest” quien se ha ido a boxear a las estrellas.

Aquí la tienen.

Alí vs Rocky Balboa.

Paulie Smith entró corriendo a la carnicería en la que trabajaba. Blandía dos boletos en las manos. “¡Los tengo Sly, los tengo¡” dijo, mientras sonreía emocionado. Su compañero volteó a mirarle mientras dejaba a un lado el enorme cuchillo con el que rebanaba una pierna de cerdo. ¡Woah…Alí, bien, bien¡ dijo mientras felicitaba a su amigo con una palmada en la espalda. Sly, se sintió emocionado. Era un gran fanático del boxeo y particularmente del más grande de todos los tiempos: Muhammad Alí, pero nunca había tenido la oportunidad de verle pelear en vivo. Recordó emocionado la pelea en la que, hace algunos, meses Alí le había ganado a George Foreman: la famosa batalla en Kinshase, Zaire. Nadie – ni el mismo Sly – se imaginaba que Alí aceptaría una pelea luego de la gran batalla que había sostenido contra el aguerrido Foreman. Pero para sorpresa de todos Alí había aceptado pelear en Nueva York contra un tipo del que pocos habían oído, un tal Chuck Wepner.

Chuck Wepner era un peleador de 37 años que había sido derrotado por prácticamente todos los pesos completos del mundo. A su edad, nadie daba un centavo por él. Antes de pelear con Alí, había firmado un contrato con Don King para sostener un encuentro contra de Foreman, pero una vez derrotado éste Wepner pensó que la posibilidad de combatir en contra de un campeón mundial se había esfumado. Para sorpresa de todos, Alí decidió hacer válido ese contrato y pelear en contra del veterano púgil. El más sorprendido fue el propio Wepner, no solamente iba a pelear en contra de un Campeón Mundial, sino que lo haría contra el más grande de todos.

Las apuestas indicaban que sería una paliza: 30 a 1 a favor de Alí. El mundo entero consideraba la pelea como una broma, el mundo entero menos Wepner. Le llamaban “El Sangrador de Bayonne” pues sus cejas tenían la fama de explotar en sangre después de tres o cuatro golpes bien centrados por sus adversarios. Pero en esta ocasión Wepner iba a hacer todo lo posible por mantener a sus cejas lejanas de los puños de Alí. Eso ya era una misión, casi imposible. Con toda la edad a cuestas realizó la preparación de su vida iba a pelear contra un gigante y necesitaba estar listo para ello.

Paulie Smith se hizo paso entre la gente para llegar a su asiento. Traía dos cervezas en las manos. Haciendo equilibrio entre la multitud logró llegar hasta donde le esperaba Sly. Estaban a unos minutos de ver a su gran ídolo en vivo, a Muhammad Alí. Las luces permanecieron encendidas cuando alguien anunció que el retador George Wepner se dirigía al cuadrilátero. Sly y Paulie miraron a aquella burda figura que se dirigía al Ring. Wepner parecía ser el único que no se daba cuenta de la indiferencia que causaba: iba  sumido en su mundo, en su noche de ensueño, sonriente, feliz, saludando al público.

Las luces de la Arena se apagaron y un estruendo de la multitud hizo que el lugar retumbara. Paulie y Sly se unieron a los miles de aficionados que aplaudían a rabiar cuando la imponente presencia de Muhammad Alí comenzó su camino rumbo al cuadrilátero. Cuando subió prácticamente borró a cualquier otra persona que ahí se encontraba. El mismo Wepner estaba fascinado mirando al más grande. Las luces se encendieron. Y los púgiles se prepararon para el combate, acercándose al referee para escuchar las instrucciones. Alí miró con desprecio a Wepner cuando el Sangrador de Bayonee le deseó buena suerte con una sonrisa en los labios. Ambos se digirieron a sus esquinas.

Sonó la campana.

Ni Sly, Ni Paulie, ni los miles de aficionados que llenaban la arena o los millones que veían el combate por Televisión estaban preparados para lo que aconteció en los siguientes 45 minutos de combate. Desde el principio de la pelea Alí comenzó a marcar el rumbo de la misma, bailoteaba alrededor del lento Wepner quien trataba de asestar uno que otro golpe a Muhammad. Las famosas cejas del retador comenzaron a sangrar desde el tercer round, parecía que en cualquier momento caería pero aguantaba con gran entereza los potentes golpes de Alí. Era una masacre que seguramente terminaría pronto, que concluiría con el golpe certero del “más grande” que acabaría con la férrea resistencia de Wepner. Pero ese momento no llegaba. A la mitad del Quinto Round, un sector del público comenzó a corear el nombre de Wepner. Al final del octavo, prácticamente la mitad de la arena aclamaba a ese bulto humano que absorbía los potentes golpes de Alí con las cejas destrozadas y el blanco rostro cubierto de sangre. Sly y Paulie se encontraban ya entre los que emocionados apoyaban la gesta heroica de George Wepner. Pero en el noveno enmudecieron por unos instantes. Wepner soltó algo parecido a un gancho al hígado que impactó de manera poderosa en la humanidad de Alí que terminó en la lona. Lo increíble había sucedido el silencio brutal dio paso a una explosión de felicidad cuando el referee comenzó a aplicarle al campeón la cuenta de protección. En ese momento la arena entera coreaba solamente un nombre, el de George Wepner.

Alí se levantó y atacó con más fuerza a Wepner. La pelea entonces llegó a nuevos límites dramáticos, pues la superioridad del campeón se hizo más evidente. Llegaron así al último round, el 15. Cuando la campana sonó Alí se fue sobre Wepner como un lobo tras su presa. Wepner prácticamente no veía nada. Tenía los dos ojos casi cerrados. Sly en su asiento parecía sufrir cada uno de los golpes que terminaban en algún lugar del maltrecho del retador. Cuando la pelea entró a su último minuto, los segundos se alargaron extendiendo el drama. Faltaban 19 segundos cuando Wepner no pudo más, un poderoso golpe de Alí se estrelló en el ya deforme rostro del retador enviándolo a la lona. Tambaleante George Wepner se puso de pie como pudo. Faltaban solamente cinco segundos para que terminara oficialmente el round cuando increíblemente el árbitro declaró el nocáut técnico. Fue una decisión ridícula para muchos, incluido Sly y su amigo Paulie. No le habían permitido a George Wepner completar su hazaña: aguantar 15 rounds con un peleador a todas luces superior, aguantar 15 rounds con el más grande de la historia: Muhammad Alí.

Sly salió de la arena profundamente conmovido. Casi es atropellado por la ambulancia que trasladaba en ese momento a George Wepner al hospital. Se despidió con un gesto de Paulie Smith y se dirigió a casa. No salió en tres días. Paulie Smith preocupado fue a visitarle pues no le veía desde la noche del pelea. Le encontró sentado en la escalinata que daba a la puerta de su casa. Era una mañana particularmente fría. Smith saludó a Sly y le preguntó que le había pasado, en donde se había metido. Sly clavó la mirada en el suelo, sonrió y le entregó un paquete de hojas a Paulie Smith. En la primera de ellas podía leerse lo siguiente: “Rocky, un guión de Sylvester Stallone”. Sly había completado en tres días el guión para una película y tenía la idea de enviarlo a algún productor para que sea filmado. Era un guión inspirado en la hazaña de George Wepner.

Paulie Smith estaba sorprendido, Sly Stallone había resultado en algo más que un carnicero, era un guionista de cine. “Vaya – dijo con asombro – no sabía que podías escribir Sly”. Sly volvió a sonreír y miró hacía el final de la calle. “Vamos Paulie, vamos a enviarlo a algún productor, tal vez alguien quiera filmar esta historia” Compraron unos sellos postales y depositaron el guión en un buzón.

Un año después Rocky Ganaría el Oscar como mejor película. George Wepner fue a verla y salió satisfecho. Cuando alguien le preguntó que le había parecido se encogió de hombros y respondió: “los golpes en pantalla, no parecen ser tan dolorosos” entonces se tocó profunda cicatriz de la ceja izquierda y pensó que tal vez él debería tener una nueva oportunidad contra Muhammad Alí.

Nunca la tuvo.

alí

Así las cosas hoy sábado…salud pues……

 

 

 

 

 

 

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About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
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