De “Destrozares. Canciones Para el Final de los Tiempos” (o el disco más triste del año)….

Seven Readers!!!…

Robe Iniesta editó el año pasado “Lo Que Aletea Sobre Nuestras Cabezas“, un álbum  que emocionaba hasta las lágrimas por la sensibilidad, la honestidad y una coloquial poética de la que era imposible sustraerse. No puede escucharse el disco y salir inmune del mismo. Es un compilado de 8 canciones que termina afectándote en más una forma.

En el crepúsculo del 2016 Robe, líder de la legendaria banda Extremoduro,  ha editado su segundo trabajo en solitario el cual va en oposición a Lo Que Aletea. Si aquel era un disco que desbordaba ternura, “Destrozares. Canciones Para el Final de los Tiempos” es un un trabajo mucho más oscuro, que habla sobre pérdida, desolación y el fin de la fe. Robe no parece encontrar esperanza en la humanidad, pero sí en el amor al que emplaza como la última bandera que puede darle orden al caos.

robe

Aquí si puede conocerse lo que tendrá el disco al mirar su portada. Esa desoladora imagen en la que se mira a un mundo en llamas mientras sobre los restos de un edificio una pareja de amantes se abraza y observa en lontananza una explosión que acaba con una ciudad. La pareja parece fundirse en un abrazo de consuelo como si no les importara el paisaje que contemplan, ese paisaje en el que el mundo se cae a pedazos.

De eso va el disco. Del mundo post Trump, del mundo en el que los odios parecen estar sembrando semillas que al ser cosechadas darán paso a odios que se encuentran cociéndose en una olla de presión que está a punto de explotar. Es un planeta en el que razón parece haber abandonado a la humanidad y así lo canta Robe: “Puede ser que la razón me abandonó y ya no la espero“. Es “Hoy Renuncio al Mundo“, la canción con la que abre el disco. Una melancólica introducción de guitarra que da paso a un violín que parece lamentarse al ser tocado, la melodía es agridulce, hermosa, con las cuerdas empeñadas en ser un contrapunto de la letra. La canción es un perfecto prólogo para Destrozares y refleja el hartazgo que Robe parece sentir sobre la especie humana.

Hartazgo que invoca a la tristeza como un arma fundamental para enfrentar al fin de estos tiempos. Esa tristeza que destroza el alma en “La Canción Más Triste del Mundo“, tema en el que Robe estalla en una dulce y melancólica rabia: “He llorado tanto que he apagado hasta el infierno“. La canción es un desgarrador lamento, una oda a la pérdida que no tiene remedio.

Aparentemente Robe está harto de la especie humana. Y quizá luego de lo que hemos visto en el año es posible que muchos compartan tal sentimiento. Con ironía se burla de la situación del mundo en una canción cuya instrumentación difiere de la melancolía con la que se aborda a la letra. Aquí Iniesta se decanta por una alegre melodía que funciona perfectamente para ahondar en el contenido irónico de “Puta Humanidad“. “Bienvenido al Temporal” canta Robe para luego ironizar sobre la buena idea el borrar al hombre de la faz de la tierra con una guerra nuclear. Claro, lo hace mientras ve las noticias tumbado en el sofá. Se burla así de los activistas de sillón y al final se recrea en el deseo del ser amado como si de esta manera esa desesperanza mostrada al principio de la canción encontrara su cura a través de la evocación sexual.

Iniesta parece encontrar de nuevo esperanza teniendo al tiempo como aliado. “Del Tiempo Perdido” quizá sea la canción más emparentada con su trabajo anterior. El tiempo parece ser un aliado para el olvido pero también para la recuperación, para levantarse de las caídas, para contemplar al mundo con nuevos ojos: “Si olvidara decir que depende de mí que un rojo atardecer, que aún está sin mirar, se mirara y, feliz, se pudiera marchar…“…

El disco entero va a transcurrir en la búsqueda por recobrar la fe de un ser humano que perdido prácticamente todo, incluso la dignidad y el honor. Alguien que trata de recuperar a su propia humanidad mientras mira a los absolutos hacerse del control. Es el poeta que con poesía trata de enfrentarse a un mundo cada vez más áspero.

La esperanza se transforma en Destrozares. Canciones Final de Los Tiempos, en algo radical. Para Iniesta el amor y el deseo son los únicos caminos hacía la redención. Los únicos surcos por los que puede fluir el hálito de vida con el que la humanidad pueda comenzar de nuevo. Es un disco triste, muy triste, pero que al final parece abrir una puerta por la que pasan aquellos dispuestos a levantar las nuevas banderas. Robe invita a la disidencia, a pensar diferente, permanecer fuera del establishment: “Vivo siempre fuera de todas las reglas, mi única bandera son sus bragas negras y veo todo pasar desde fuera”, la intimidad no solo es un escape sino es allá en donde reside la germinación del cambio.

Destrozares. Canciones Para el Final de Los Tiempos no es un disco fácil. Por el contrario – como en todos los trabajos de Robe Iniesta – estamos ante un álbum que requiere la complicidad del escucha y la disposición para dejarse envolver por las letras y las melodías de un músico, de un poeta urbano, que con los años no ha perdido la rabia sino que ahora tiene la sabiduría para recetarla ahora a través de tristes y dulces cápsulas musicales.

Una Obra Maestra…

Así las cosas hoy jueves…

Salud Pues……

Advertisements

About davidmalborn

Escribo sobre lo que vivo y me gusta. Soy un experto en nada y un aprendiz de todo...
This entry was posted in Discos, Música, Obras Maestras and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s